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La historia del packaging: orígenes y actualidad

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Líderes en packaging sostenible

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Aunque pensemos que la idea del packaging es algo moderno o contemporáneo, lo cierto es que lleva ya varios siglos, incluso miles de años acompañando a la evolución del ser humano. La concepción o la importancia que le hemos ido dando en el tiempo, sí ha cambiado drásticamente. Lo que antes solamente servía para envolver, hoy en día, puede ser un indicador económico o de estatus. Para poder comprender cómo hemos llegado a este punto, demos una vuelta por la historia del packaging  y veamos cómo ha ido evolucionando durante los últimos siglos y años.

Historia del packaging

¿Cuándo apareció el packaging en la historia?

Si queremos ser completamente exactos a la hora de comenzar nuestra historia del packaging, tenemos que remontarnos a hace casi 10.000 años.

El Paleolítico fue la era que vio nacer los envases; el ser humano había evolucionado y ya era sedentario. Este aspecto hizo que comenzase a necesitar una forma de almacenar y contener alimentos, como agua y comida. Para ello, creó los primeros ‘recipientes’ o envases: utilizó materiales provenientes de la naturaleza y los animales (pieles y vejigas).

Puede que hoy en día no lo pensemos porque está muy asimilado en la sociedad, pero la función principal del packaging, cuando se creó, era simplemente preservar alimentos y bebidas y ayudarnos a transportarlos, protegiendo el producto. Tras el uso de pieles aparecieron los canastos, con una forma más cercana a los envases que usamos hoy en día, los precursores de las cestas.

Sin embargo, lo que dio lugar al packaging propiamente dicho fue, cómo no, el vino. Su producción comenzó alrededor del año 5.000 A.C. Griegos y romanos, entre otras culturas, empezaron a exportar y comercializar materias primeras, por lo que necesitaban utilizar una ‘caja de cartón’ del mundo antiguo: el ánfora de arcilla. Su económica fabricación y su resistencia las convertían en perfectas para comercializar esta bebida obtenida de la uva.

En el siglo III,  los romanos cambiaron el ánfora por otro tipo de recipiente que, actualmente, se sigue utilizando como medio de almacenamiento de elementos líquidos y sólidos: el barril de madera. Sin embargo, su monopolio no duró mucho; la aparición de la botella de vidrio en el siglo XVII hacía que los compradores no tuviesen que adquirir más barricas de vino enteras. Ahora podía comprar lo necesario, reduciendo el desperdicio causado por la oxidación del vino que acababa expuesto al aire. 

Si hablamos de vidrio, mención especial merecen los egipcios, que hace 3.500 años ya lo empleaban como packaging. Esta civilización, como en muchas ocasiones a lo largo de la historia, adelantaba por la izquierda a las europeas gracias al vidrio soplado.

Allá por el año 1795, en Francia se produjo un golpe de Estado, Napoleón vio la necesidad de buscar una forma de preservar la comida para sus tropas. Ofreció 12.000 francos a quien encontrase una forma de realizar semejante proeza. Nicholas Appert pareció estar a la altura, ya que se le ocurrió meter la comida en tarros de vidrio, sellarlos y hervirlos para su esterilización, haciendo que la comida se conservase  mucho más tiempo en buenas condiciones.

Un poco antes del inicio de la Revolución Industrial, en 1810, un inventor británico llamado Peter Durand sustituyó una botella de vidrio por una lata, dando lugar a la primera comida enlatada de la historia. Para 1820, la Marina Real de Gran Bretaña ya disponía de este formato de comida en grandes cantidades.

El boom del packaging, más como lo conocemos hoy en día, se produjo en 1885. William Lever, un empresario, decidió comenzar a envasar el jabón de su compañía (la marca comercial Sunlight) empapelándolo de una forma más llamativa y original. El diseño era mucho más amigable y cercano, además de innovador, por lo que se diferenciaba enseguida del resto de competidores de su época. La invención dio resultado.

5 años después, en 1817, se inventaría la caja de cartón, instrumento de transporte de alimentos que también seguimos utilizando hoy en día. Eso sí, tenemos que comentar que, en el siglo XVI, en China ya se utilizaba el cartón. La novedad de 1817 fue la invención del cartón corrugado. Robert Gair, impresor y fabricante de papel afincado en Brooklyn, consiguió crear un papel mucho más duro y resistente, capaz de poder envasar y, con ello, crear cajas que transportaban alimentos. Seguro que enseguida nos vienen a la mente las cajas de cartón de los cereales. Fueron, de hecho, uno de sus primeros usos.

En 1852, el estadounidense Francis Wolle ideó la máquina capaz de hacer bolsas. Este inventó allanaría el camino para las bolsas de papel pegado (del tipo que usamos hoy) y el desarrollo del primer embalaje semi-flexible.

 

 

La Revolución Industrial y las marcas

A partir de la Revolución Industrial comenzó a ser más barato adquirir envases, por lo que ya no era un factor que diferenciase a las empresas. Casi todas ellas se podían permitir un packaging mucho más cuidado y de mejor calidad. Para destacar sobre otros productos similares, muchas empresas siguieron el ejemplo de Lever y comenzaron a diseñar logotipos para los envases y embalajes.

A partir de ese momento, en la historia del packaging personalizar los productos se hizo masivo y se convirtió en un arte. En los años 20, la mitad de tiendas de las ciudades más cosmopolitas de Inglaterra, Estados Unidos o Alemania ya vendían prácticamente la mitad de sus mercancías envasadas y con logos. 10 años más tarde, las técnicas de impresión y estampación de ilustraciones y logotipos habían avanzado tanto que hasta los consumidores comenzaron a exigir más calidad en el packaging

Los fabricantes tenían que emocionar y ofrecer una experiencia a sus clientes previa al consumo o uso del producto, a través del envoltorio. La influencia de este en la compra llegó a un punto en el que los clientes compraban por lo que veían ‘desde fuera’, no solamente por su contenido.

La aparición del autoservicio eliminó la intervención del vendedor a la hora de aconsejar a los compradores, por lo que el packaging, además de ser bonito, tenía que venir con toda la información sobre el producto. Esto hizo que los diseñadores buscasen formas más originales de presentar cualquier producto, y hoy en día, el envoltorio sigue influyendo en la decisión de compra.

La revolución de los envases de plástico

Además del cartón y el vidrio, en el siglo XX se sumó al packaging un nuevo material: el plástico. El celofán permitió que las bases del plástico como envoltorio se asentasen. Una de las primeras botellas de plástico se comercializó en 1946 y fue un desodorante en botella llamado ‘Stopette’. Unas decenas de años después (1977), se incorporó el polietileno (PET) a las mismas botellas de plástico. A partir de ese momento se transformaron en el contenedor estándar para embotellar líquidos y prácticamente, para toda la comida.

Actualmente todos los productos van empaquetados y el impacto medioambiental es grande. Desde la tala de árboles masiva para madera o  papel o  los residuos que generamos de papel, cartón, cristal, plástico, metal …. debe reducirse. Por ello  hoy en día es muy importante optar por un packaging lo más sostenible posible con el medioambiente que sea  reutilizable, reciclado o reciclable. Un envoltorio reciclable frente a uno que no lo es,  puede marcar la diferencia a la hora de que, como empresa, los consumidores adquieran tu producto. 

Diseño que piensa en verde

Como hemos comentado antes, los envases actuales cada vez más se busca que su diseño sea óptimo para ser reciclado o reutilizado tras su uso. Como ya sabemos desgraciadamente, el packaging de un producto no siempre acaba en una planta de reciclaje: un vertedero, el medio ambiente o el océano también pueden ser sus destinos. Este problema incumbe tanto al diseñador como al comprador. El primero debe comenzar el proceso de diseño con el objetivo en mente de que el envase pueda reciclarse. El segundo debe ser consciente de lo que tiene en las manos y tratarlo de la manera que requiera.

Grandes marcas en la historia del packaging

Los mejores ejemplos de packaging 

Nivea. La famosa marca de crema hidratante conocida en todo el mundo ha sabido entender los cambios en el estilo y los hábitos de compra y se ha adaptado a ellos. Poco a poco fue cambiando sus colores predominantemente amarillos a unos más fríos, liderados por su famoso tono azul con una tipografía blanca, hoy en día icónica.

Coca Cola. Aunque asociemos esta marca directamente (y sin equivocarnos) al color rojo, los modelos de botellas sí han ido cambiando. El primer modelo, de finales del siglo XIX, era como cualquier otra  botella de la época y no destacaba ni para bien ni para mal. En 1915 cambiaron el envase, que es el que ha llegado hasta nuestros días: una botella abombada en el centro y estrecha en la parte de arriba y abajo. A pesar de ser el envase icónico que no pasa de moda, la marca tiene muy claro que debe estar en constante evolución y atenta a los cambios en diseño y tendencias de vida.

Actualmente, el mundo del packaging es cada vez más competitivo. Los envases adquieren cada vez mayor importancia y son una de las herramientas más poderosas del marketing. En un mercado tan feroz es fundamental marcar la diferencia e innovar mediante formas y diseño.  Además, los consumidores están cada vez más concienciados acerca del impacto de sus hábitos de consumo.

Por ello, como fabricantes de bolsas de plástico, en Rovi Packaging hemos ido un paso más allá y contamos con soluciones sostenibles para prácticamente cualquier envase, producto o situación. Si tienes alguna duda, necesitas algún tipo de envase en concreto o simplemente necesitas asesoramiento, puedes ponerte en contacto con nosotros. Te ayudaremos a encontrar la solución de packaging que necesitas.

 

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